Arriba al amorEstáis enamorados, os vais a casar y os sentís pletóricos de ilusión. Junto a los preparativos de vuestra boda, es también útil reservar un espacio de tiempo para la reflexión, para pensar en cómo hacer crecer y desarrollar ese amor en vuestra futura vida como pareja.

Según las últimas estadísticas, son muchas las parejas que en un corto espacio de tiempo rompen con el vínculo del matrimonio. No digo que ese vaya a ser vuestro caso, pero por si acaso, quiero trasladaros algunas pautas, no consejos, ya que no considero que sirvan de nada, para que podáis mantener viva la llama.

Cuando nos enamorados se desencadena en nuestro organismo un cúmulo de mecanismos bioquímicos que liberan sustancias que nos provocan reacciones como la euforia, la exaltación y el bienestar. Es la denominada “química del amor” que ha entrado en juego. Una vez pasada esta fase, comienza la verdadera aventura de vivir en pareja.

Los conflictos más habituales giran en torno al desamor, la infidelidad, los celos, la diferencia de criterios en las relaciones con las familias de cada uno e, incluso, con los propios hijos y, muy especialmente, en la falta de diálogo y la no aceptación de la diferencias de los caracteres de las parejas, producto del peso de la historia afectiva que se ha tenido con los propios padres o con relaciones anteriores.

Para construir ese vínculo que comienza con la boda y continuar consolidándolo a lo largo del tiempo, es importante que ambos respetéis las diferencias y el espacio de cada uno. Una base de respeto mutuo posibilitará el que podáis afrontar los inevitables conflictos que conlleva una relación.

El secreto es muy simple: en lugar de esquivar los conflictos, dadles cara desde el principio y buscad cuanto antes las salidas más convenientes para ambos.

Es verdad que cuando la “química del amor” va cediendo, comenzamos a ver al otro, no como queremos que sea, sino tal y como es, con lo que suele aparecer cierto desencanto. Bueno, pues tened en cuenta que el amor verdadero tiene mucho que ver con amar al otro con sus carencias y sus limitaciones, aceptándolo tal y como es, sin pretender cambiarlo. Aceptar sus virtudes y defectos nos ayuda a aceptarnos también a nosotros mismos para crear una corriente de empatía y comprensión que favorece nuestra convivencia.

No olvidemos que el sentido del humor y la risa, unidos al respeto y al cariño, son fórmulas magistrales y vitaminas imprescindibles para fortalecer la relación de pareja. Cada día deberíamos reflexionar sobre lo que significa el otro en nuestra vida, para ayudarnos así a expresar nuestras diferencias con cariño y tratar, con imaginación, de escapar de la rutina diaria.

Pero tan importante es respetar el espacio del otro como no olvidar nunca quiénes somos nosotros. Saber lo que somos y respetarnos es la base fundamental que abre oportunidades y deseos de conocer y saber como es tu pareja para, si os queréis, ir adaptando poco a poco vuestras voluntades para compartir todo lo bueno que seguro hay en cada uno de vosotros.

Pensad que vivir en pareja no significa ser posesivos. Las relaciones excluyentes corren el riesgo de llegar a la soledad de la pareja frente a su mundo externo y que uno de vosotros pueda vivirlo como una pérdida de su identidad personal, provocando, sin quererlo, sentimientos de frustración en el otro, que a veces resultan insalvables.

Resumiendo, si sois consecuente entre lo que decidís hacer y lo que realmente hacéis, manteniendo vuestra autonomía, aún a pesar de haber apostado por vivir juntos, seguro que conseguiréis enriquecer vuestra relación y vuestra personalidad. Si a todo esto le sumas flexibilidad, buen humor y cariño, tendrás la garantía de que la ilusión permanecerá con vosotros a lo largo del tiempo.

La pareja es una forma de vida que se construye con el día a día, conforme se van produciendo los cambios en vuestra vida cotidiana.

Dejar respuesta